10 dias despues de las nacionales
De Confesión de amor N° 51, por ltzJere
Hanamichi se encontraba leyendo el periódico de ese gran día. En el centro, la foto de su increíble canasta final resaltaba con todo su esplendor. Aún podía sentir el eco de la chicharra final y el estruendo del público en sus oídos. Sin embargo, una punzada sorda en la espalda lo devolvió rápidamente a la realidad de su blanca habitación en el centro de rehabilitación.
—El talentoso genio Sakuragi solo se está tomando unas breves vacaciones —murmuró para sí mismo, esbozando su clásica sonrisa fanfarrona. Aunque, en el fondo, la impaciencia lo carcomía. Quería estar en la cancha, fastidiando a Rukawa y corriendo junto a Ryota.
Su monólogo interno fue interrumpido por el leve golpe en la puerta. Una enfermera entró sosteniendo una bandeja y un pequeño sobre blanco. El corazón de Hanamichi, que no se había achicado frente a los gigantes de Sannoh, empezó a latir a mil por hora al reconocer instantáneamente la delicada caligrafía del remitente. Era de Haruko.
Abrió el sobre con más torpeza de la habitual, temiendo romper el papel. En la carta, Haruko le contaba cómo Miyagi estaba sufriendo para imponer respeto como nuevo capitán y lo mucho que costaba mantener la moral alta en los entrenamientos sin el "Rey de los Rebotes" contagiando su energía.
"Hanamichi...", leía él, imaginando la dulce voz de la chica resonando en la habitación, "El equipo te extraña muchísimo. Y yo también. Cada vez que miro la pintura, espero verte saltar más alto que nadie para salvar el balón. Por favor, concéntrate en tu recuperación. Te estaremos esperando."
Sakuragi apretó la carta contra su pecho, cerrando los ojos con fuerza. Una determinación ardiente, mucho más fuerte que el dolor de su espalda, le recorrió el cuerpo. Iba a volver a pisar esa cancha más fuerte que nunca. Porque lo estaba esperando el básquetbol, sí, pero sobre todo, lo estaba esperando ella...
Mas tarde, ese mismo día, a kilómetros de distancia, dos realidades se desarrollaban al mismo tiempo. En el gimnasio de Shohoku, el sonido de las zapatillas chirriando contra el parqué se sentía vacío. Haruko sostenía la tabla de anotaciones, observando a Ryota regañar a los de primer año. Faltaba la imponente figura de su hermano, pero, sobre todo, faltaba ese cabello rojo cruzando la cancha como un torbellino. "Esfuérzate, Hanamichi", pensó, apretando la tabla contra su pecho.
Mientras tanto, en el centro de rehabilitación, el "torbellino" estaba sudando a mares. El fisioterapeuta le pedía una repetición más de los ejercicios de estiramiento. El dolor en la espalda era intenso, casi asfixiante, pero las palabras de la carta de Haruko resonaban en su cabeza como un himno de batalla: "Te estaremos esperando". Sakuragi apretó los dientes, formó un puño y completó el ejercicio con un gruñido de esfuerzo. El Rey de los Rebotes no se iba a rendir tan fácil.
Esa misma tarde, con las monedas contadas en la mano y el pulso tembloroso, Hanamichi marcó el número del club de básquet de Shohoku. Había ensayado un saludo impecable, digno de un genio maduro, para agradecerle la carta.
— ¿Hola? ¿Club de básquetbol de Shohoku? —respondió la dulce voz de Haruko al otro lado de la línea.
Sakuragi tragó saliva, sintiendo que el corazón se le salía del pecho. — ¡H-Haruko! Soy yo, el genio Sakuragi... Yo quería d-decirte que...
— ¡Miren quién es! ¡El gran genio enamorado hablando por teléfono! —Una voz burlona retumbó a sus espaldas.
Hanamichi giró la cabeza, horrorizado. Yohei Mito, Takamiya, Noma y Ohkusu acababan de entrar por el pasillo del hospital, cargando bolsas con snacks y sonrisas maliciosas.
— ¡Cállense, idiotas! ¡Estoy en una llamada importante! —gritó Hanamichi, tratando de tapar el auricular, pero ya era tarde; las carcajadas de su pandilla inundaban el lugar.
Desde el otro lado de la línea, Haruko dejó escapar una risa cristalina. —Parece que estás muy bien acompañado, Hanamichi. Me alegra escuchar tanta energía. ¡Sigue así!
Hanamichi cortó el teléfono rojo de vergüenza, listo para repartir un par de cabezazos a sus "queridos" amigos.